Comercios que perduran en el tiempo

PELUQUERIA CANAVERO.

En una charla mantenida con el señor José Angel Canavero, nos contó la historia de su vida y de su peluquería.
Dicho negocio perteneció a su padre, don Angel Mateo Canavero, nacido en Lincoln, provincia de Bus. As., quien llegó a Ing. Luiggi cuando contaba con once años. Contrajo matrimonio con doña Teresa Ceresole. De este matrimonio nacieron cuatro hijos: Pedro, Ana María, María Elena y José Angel.

Don Angel siempre fue peluquero. Trabajó para Arce, había tres personas que trabajaban allí, y también para Belmonte, dos peluqueros radicados en nuestra localidad. En el año 1.927, se independizó y abrió su propio local ubicado entre el actual domicilio de Francisco Castagno y de la familia Elizalde.

En 1.932 se trasladó al local de don José Abel Martínez, lugar que hoy ocupa el negocio de la Sra. Nelly de Barbisini. En 1.966 se instaló en el actual negocio de la Avenida España 346.

Nos contó don José que desde los doce años trabajó con su padre, quien le enseñó el oficio allá por el año 1.945.

Fue alumno de la escuela nº 129, en los tiempos que fue su directora la Sra. de Médici, y los últimos tres años asistió a la escuela Nº 76. Recuerda con nostalgia su paso por la institución educativa, la asistencia a clase los días sábados y aquellas charlas de la política local que se llevaban a cabo en la peluquería. También nos dijo que antes había mucho trabajo: especialmente en época de cosecha, se realizaban muchas afeitadas con navaja. Los sábados se trabajaba hasta las veintitrés horas y a veces quedaban clientes para el día domingo.

Lo mismo ocurría los lunes, miércoles y viernes, días en que llegaba el tren, todo un acontecimiento para los pobladores de aquella época.

En su rico anecdotario, José nos contó como fue evolucionando el rubro, ya que primero para afeitar, utilizaban la máquina manual y el en la década del sesenta aparece la máquina eléctrica. Lo mismo ocurrió con los tipos de corte que se fueron realizando: primero melena entera, a tijera y después de la guerra, corte americano, corto a los costados y arriba más largo. También se usaron los bigotes a lo Hitler y mucho antes los famosos “mostachos”.
Se usó la Gomina Brancato, que hoy es reemplazada por el gel. En la década del veinte se utilizaban perfumes para el peinado de los varones, fragancias finas e importadas.

En la actualidad, José, nos dice que se ha reducido el número de clientes que concurre, la mayoría son adultos, algunos clientes de su padre. Ya no se toma más mate como lo hacían antes mientras ojeaban los periódicos locales: Adelante, Nueva Epoca, Alem. Argos, las revistas Ensayos y Oasis, o bien los que venían de Buenos Aires, como La Prensa, Crítica, La Razón, y las revistas El Gráfico, El Mundo Argentino, Aquí Está, Antena o Caras y Caretas.

Hoy, con orgullo, José luce el sillón que en el año 1.944 su padre le compró a Sotero Antolín, el mismo que anteriormente perteneciera a Severo Belmonte y un sillón para niños adquirido en 1.927, como así también amplios espejos que reflejan el paso inexorable de los años.

Marisa Beatriz Sarria y Rosa N. Diaz