Esta Asociación se fundó el 26 de octubre de 1913. Debido a ésta circunstancia es la más antigua de Ingeniero Luiggi.

Los fundadores fueron cuarenta y nueve italianos que, según consta en el Acta inicial, formaban parte de la colonia de inmigrantes que se encontraba afincada en este lugar. Representaban a los dos segmentos importantes de la naciente población: los comerciantes y los campesinos.

De la lectura de la nómina inicial es valioso rescatar la presencia de aquellos cuyas familias perduran aún en la localidad. Tales los casos de apellidos como AME, BALLAN, FOSATTI, GAGGIOLI, PANCRAZIO, PERASSI Y TORRE.
Los restantes emigraron en algún momento alejándose de una tierra donde las características del clima hizo que la búsqueda de mejores horizontes fuera el motivo de un alejamiento que torna en la actualidad borrosa su presencia en estos lugares, siendo recordados sólo por familiares directos o amigos. Entre estos últimos podemos citar apellidos como PEIRONE, GAROLA, GUASTALLI, EVANGELISTA, BAIOCCHINI, GEUNA, CRENNA O DELFINO. En este listado es posible encontrar también el nombre de Domingo MANTOVANI, que es recordado por haber sido el primer director de la Escuela Nº 76.

La Sociedad nació debido a la necesidad que tenían, como extranjeros, de lograr un agrupamiento que los ayudara a enfrentar los difíciles momentos de la vida lejos de sus lugares de origen. Cuando lograron ese agrupamiento, dieron inicio a la formación de la Institución y así surgió la primer aspiración, que fue la de conseguir la mayor cantidad de asociados, dentro de una población que se encontraba en franca expansión. Fue así que, a partir del día de la fundación, muchos de ellos sólo tuvieron destinadas sus horas libres a la tarea de llevar adelante la SOCIETA, que de esta manera progresó continuamente. La finalidad principal fue la asistencia total a la comunidad italiana asociada, principalmente en casos de enfermedad e instrucción. Tal idea surge clara desde el nombre original de la asociación, que fue SOCIETA ITALIANA DE MUTUO SOCORRO ED INSTRUZIONE “XX SETTEMBRE”, aunque esta denominación primero se castellanizó y luego fue cambiada por la actual.

Claro está que no solamente eran esas las metas impuestas. En la práctica, la ayuda recíproca se extendía a diversas prestaciones: otorgar subsidios por casamiento y nacimiento, a la contratación de seguros, provisión de vivienda, otorgamiento de préstamos y beneficios que estimularan la capacidad ahorrativa y muchas otras. Todas estas acciones buscaban contribuir a una mejor adaptación de los que dejaron –o tuvieron que dejar- la lejana Italia. Es por ello que se sucedían las convocatorias para agruparse en la celebración de las fechas patrias, tanto las de su tierra como las de nuestro país que, generalmente, finalizaban con la realización de las recordadas “kermeses”, donde reinaban las diversiones y los entretenimientos.

El acto de fundación y las primeras reuniones, hasta que se produjo la inauguración de la sede social en 1914, se realizaron en una habitación que prestaba el italiano Luis DELFINO, dueño de la fonda “El XX de Septiembre”. Este edificio, se encontraba edificado en la esquina noroeste de la intersección de las calles Bartolomé Mitre y Moreno. Era un comercio donde se servían comidas, pero que también tenía algunas habitaciones destinadas a brindar alojamiento, y que aparentemente fue la primera de su tipo que se construyó con ladrillos en la localidad. Con el tiempo pasó a manos de Bernardo RAVERA y aún permanecen en pie algunos restos que forman parte de una casa particular.

La trayectoria histórica de la Asociación Italiana la presenta como una institución que siempre estuvo ligada a los acontecimientos más importantes que ocurrieron en el medio, especialmente durante los primeros cincuenta años de la vida de la localidad. Durante ese periodo, no solo cumplió con uno de sus objetivos fundamentas, que fue la prestación de la ayuda sanitaria y social a sus asociados, sino que desempeñó un papel importante en el rubro espectáculos, con la erección de la Sede Social y la creación y mantenimiento de la única sala estable donde se proyectaron películas, inicialmente mudas y luego las de cine sonoro.

Desde siempre la pasión por los espectáculos públicos los había predispuesto a la organización de los mismos, y es así que al llegar el año 1.929, comienza la era cinematográfica de la Asociación, prácticamente sin interrupciones hasta la fecha. El teatro fue otra de las pasiones de esta Institución, y por ello se fomentó todo tipo de presentaciones, tanto las de aficionados locales como las de compañías de nivel nacional.

Un capítulo aparte merece la presencia durante muchos años en el ámbito de la Comisión Directiva, por parte de un gran colaborador y –él mismo- hombre de cine, don Bautista Amé, hacedor de una película señera del cine nacional: “El pañuelo de Clarita”, filmada en Buenos Aires en el año 1918. Amé fue guionista, director y actor de reparto del filme, que en la actualidad es guardado por su familiares como un tesoro propio y también de la comunidad toda.
Muchísimos fueron los escollos que con el correr de los años se debieron superar, pero el esfuerzo y dedicación de quienes rigieron los destinos sociales mantuvieron en pie los postulados iniciales. En ese sentido es inolvidable la gestión de quien fue gerente durante muchos años y, además, encargado del mantenimiento de las instalaciones fijas, equipos y provisión de películas, muchas veces luchando contra la inestabilidad que representaban los medios de comunicación precarios de épocas pasadas. Nos referimos a don Ángel Canavero, querido por grandes y chicos, a pesar de lo complicado que era la relación con estos últimos, si bien siempre terminaba con una sonrisa de ambas partes. En la actualidad –como en épocas anteriores-, los inconvenientes económicos y los que surgen del llamado “desarrollo y globalización”, limitan y obligan a que la actividad se reduzca únicamente a la emisión de películas, si bien debemos decir que esta situación no ha hecho mella en sus integrantes y gracias a esta circunstancia es que la magia del cine sigue vigente en la localidad.

Como epílogo podemos agregar que esta muy breve reseña –y por consiguiente llena de omisiones-, aspira a ser un silencioso y muy respetuoso recuerdo a los pioneros de esta Asociación y un potente incentivo para los que fueron y son continuadores de esos objetivos.